Ceesepe: dibujos, música, alcohol y colores

1979-10-19
Viene del Museo del Prado.
¿Qué le intereso más?
Respuesta. En esta visita he descubierto al Bosco; es maravilloso. Hacía dos años que no iba y la vez anterior no me había fijado en él.

P. ¿Ve alguna relación entre sus monstruos, sus personajes, sus figuras y las suyas?
R. Sí; algo, sí. He visto mucho cuchillo clavado.

P. ¿Qué le hubiera gustado ser además de dibujante?
R. Guitarrista. De hecho, toco la guitarra, aunque me lo tomo en plan tranquilo. No es la misma historia que el dibujo: publicar, que lo vea la gente…

P. El año pasado compuso algunas canciones con un grupo, Cascorro Factory, que luego no llegó a cuajar.
R. Sí, hice un par de canciones, una se llamaba Desprecio, y otra, Vete a París.

P. ¿Se acuerda de las letras?
R. La de Desprecio dice así: “La noche me engaño,/ la luna me cegó;/ nunca pensé que tú/ fueses mi bestia azul./ Bajo un cielo gris/ me separé de ti./ Olvídate de mí,/ eres un bicho infeliz”. Después viene la parte más violenta: “Te quiero ver sufrir,/ verte llorar dolor,/ sentir que sangras por mí,/ perderte en el adiós./ Y si no sabes vivir/ quizá te ayude a morir./ Escucha esta canción, /la clavo en tu corazón”. Y luego el estribillo: “Desprecio,/ entierro, / lamento, / me pierdo …” Son ocho estrofas con guitarra a ritmo medio lento …

P. ¿Cuándo empezó a dibujar?
R. Siempre me acuerdo de haber estado dibujando. Conservo historietas de los doce años; las anteriores las perdí.

P.¿Leía entonces al Guerrero del antifaz, El Capitán Trueno y cosas así?
R. No, a mí me gustaba el Conejo de la Suerte. Date cuenta que yo nací 1958 y lo que cogí fueron los comics de Editorial Novaro.

P. Empezó a publicar cuando el boom del “Rollo”, así, con mayúsculas, a principios de los setenta …
R. Sí, en la época de El Rollo Enmascarado, que hacían en Barcelona el Farriol y el Pepichet. Yo fui a Barcelona con dieciséis años y éstos fueron los primeros dibujantes que conocí, además de un amigo de mi barrio que se llamaba Carrasco. Luego, Nazario fue, quie me ayudó bastante a publicar … Era el momento en que llegaban los primeros comics underground americanos de lops años sesenta … Aquello, desde luego, nos dio un poco de marcha. De repente hubo mucha gente que empezó ha hacer cosas, a dibujar historietas. Era una época más psicodélica. La mayoría se fueron quedando colgados; hoy de aquéllos sólo continúan tres o cuatro que yo conozca.

P. El otro día me contaba alguin lo montada que estaba la gente del Rollo.
R. Pues como no sea el Mariscal … Lo que es los demás seguimos haciendo páginas en color por 3.500 pesetas, una miseria. En Francia, por ejemplo pagán 20.000 pesetas en Charlie Hebdo por una historieta en blanco y negro. Yo todavía no he logrado poder vivir del dibujo; me lo tengo que montar con amigos y eso.

P. Algunos de tus dibujos desprenden una enorme violencia. ¿Te tranquiliza hacerlos?
R. Me excita muchísimo. Sobre todo, en la época en la que dibuje El Gallinero. Reflejaba un ambiente que había descubierto entonces: navajeros, bares, neones a mucha velocidad, alcohol,…

P. También en Vicios Modernos se huele mucho a alcohol. Como reza una de las viñetas: “Mambo alcohólico de medianoche. / Tres amigos, la ciudad, luna, botellas,/ puros, agujas y un coche”.
R. Sí; sobre todo en la primera historia. Mucho alcohol y también dos músicos que conocí entonces y escuchaba continuamente: Gene Vincent y Adriano Celentano. Bebí mucho entonces y conocí muchas chicas … Es una historia muy a lo Gene Vincent.

P. ¿Se considera tan sádico o tan afilado como sus personajes?
R. Sólo cuando me excito. Últimamente, ya no tanto. Los dibujos en color que hay en la exposición ya son otra cosa. Ahora voy más tranquilo, con menos speed. Me divierto más combinando colores que inventando una historia de puñetazos. Ahora me divierto más con los colores; me gustaría hacer historietas de coches, de aviones… Estos últimos dibujos son menos de calle, menos de puñaladas; son más de interior, escenas, grupos de gente. Pienso seguir con el color. Ahora ya no estoy tan obsesionado en publicar como antes. De las revistas que hay ahora no me acaba de gustar ninguna. Pienso trabajar más a mi aire y no a lo que salga. Hacer también una película de dibujos animados, si nos conceden una beca que hemos solicitado.