Ceesepe: Una Historia en Compostela

2000-06-01
SANTIAGO. -Hace unos años- y muchos- umbral detalló un encuentro con Ceesepe sobre los lomos de un tren. Iban a Donosti. Era de mañana y umbral le preguntó qué tal había dormido: \” Ya no me acuerdo\”. Por Carlos Sánchez Pérez, ceesepe, madrileño de 1958, ya había pasado por aquel entonces la etiqueta de artista revelación destapada tras su paso por la edición de 1984 de la feria de Arco. Madrid estaba de moda y Ceesepe también. El calendario seguiría abonando al oficio del suicidio – tantas hojas menos – y Ceesepe seguiría pintando cuadros sobre los que nunca dejaron de llover la influencia de la música, del cine, del dadaísmo y el surrealismo – \”los años veinte es la época que más me interesa\” – o la del Bosco.
Ahora expone en Santiago, hasta finales de estes mes, en la Praza da Quintana, en la sede del Colexio Oficial de Arquitectos.
Ceesepe habla de su arte cuando pinta, y pinta a todas horas, de manera compulsiva y nunca premeditada. Luego prefiere exponer, en un intercambio de impresiones. Ese es el discurso.
¿Cómo has dormido?

Ceesepe ha colocado entre las piedras, a los pies de la Quintana que es de Mortos – la de Vivos es la parte alcanzada por la escalera – una serie de cuadros bajo el título Mecánica Celeste. Como siempre, entre lo que expone hay mucho acrílico y mucho collage. Cuando habla de su pintura habla de su interés por el retrato \”del absurdo\”. De ahí la Mecánica Celeste: \”Porque no hay nada más absurdo que verle el espíritu a una máquina\”.
Máscaras
Todo lo humano está deshumanizado en la exposición. Lo más parecido a un ser humano son \”máscaras\”. Y también están las máquinas. Y también está ese collage titulado Los huevos y hecho a modo de obra coral: todos esos reclamos a modo de San Pancracio, de un gallo-anuncio que asegura que los mejores pollos son los de un tal Paulino López, reclamos como la joven del cabaret, esos son los que rodean a quien mira el campo bajo la sombra de un árbol.
Claro que Ceesepe, que asegura identificarse con ese individuo de la boina y el cayado que está bajo el árbol – lo sacó de la etiqueta de una caja de naranjas – , podría enarbolar mil discursos alrededor de esa obra. Podría hablar del sórdido chaparrón de los iconos, por ejemplo. Pero asegura que cuando empezó a pintar ese cuadro no sabía como iba a acabarlo. Lo mismo que dice del resto de las obras. Pero también en Los huevos encuentra el discurso de la Mecánica Celeste, del inespíritu de la máquinas. El collage que lleva el título de la exposición es puro metal.
Ese silencio, ese querer redecubrir la obra de la mano del espectador, forma parte del discurso de la misma persona que defiende que \”hay que tener un mundo interior, hay que tener algo que contar\” antes de pintar.
Así habla quien empezó pintando comics en los años setenta e hizo su primera exposición individual en 1979. Llegaban después los años de la movida, ese Madrid de Tierno Galván, Alaska y Kiko Veneno que se escribía con V de Vigo. Ceesepe fue uno de los artistas visuales que despuntaron por aquel entonces. \”¿Por qué a Antonio Banderas ya nadie le pregunta por la movida? Yo lo veía todas las noches en los bares\”.
Trabajo
Lo dijo Jesucristo en el sermón de la montaña: que los lirios nunca trabajaron, y que ni \”el propio Salomón en el auge de su gloria vistió como ellos\”.
Paul Lafargue, pensador, yerno de Marx se encargó de recoger la cita de Jesucristo en su Derecho a la Vagancia, el manifiesto en el que criticó que el trabajo fuese un derecho. Lo que debe corresponder a los humanos, decía Lafargue, es vivir bien.
Y dice Ceesepe que \”pinta cada día y todos los días\”, y que cuando no está pintando, está pensando como pintará \”al día siguiente\”. Pero eso, sostiene quien impregna sus cuadros de aroma hedonista, no es trabajo: \”Pintar es para mí un auténtico placer\”. Después recuerda que alguien habló de Lafargue y el derecho a la vagancia: \”Me he quedado con esa historia\”.
Pintando todos los días y pensando que va a hacer al día siguiente, Ceesepe aterrizo en la Praza da Quintana con un lote de cuadros que, a su entender, retratan lo que conforma la Mecánica Celeste.
Dice Ceesepe que ese tema es uno de los que más le preocupa últimamente, pero que \”no es nada nuevo\”, que ya las vanguardistas tocaron el tema.
Y en Mecánica Celeste hay cuadros con títulos de boleros, con títulos de canciones de rock y títulos de películas checas. Cuadros hechos bajo el beneficio de la inspiración que parieron tantos productos culturales. Con todo eso elabora Ceesepe sus collages, para los que emplea todo tipo de etiquetas, recortes de anuncios, de periódicos. \”Voy por la calle recogiendo cosas, parezco un basurero\”.
ingles
Ceesepe: A history in Compostela
01 / 06 / 2000
Pancho Tristan, El Mundo newspaper, Thursday 1st June 2000
SANTIAGO DE COMPOSTELA. – a few years ago – many years ago – Umbral spoke about a meeting with Ceesepe on the loins of a train. They were going to Donosti. It was early in the morning and Umbral asked how he had slept: \”I do not remember \”-he answered. For Carlos Sanchez Perez, Ceesepe, born in Madrid in 1958, he already had happened to be a revelation and uncovered artist after stepping into the edition of 1984 of the Arco fair in Madrid. Madrid was fashionable and so was Ceesepe. The calendar would continue paying their tribute to the business of suicide (a sheet less each day) – and Ceesepe would continue elaborating painting on which they never stopped the influence of the music, cinema, dadaism and surrealism – “the twenties is the time that interests me the most” – or the influence of Bosco.
Now he exhibits in Santiago, until the end of the month, in Quintana square, in the headquarters of the Official Institute of Architects of Galicia.
Ceesepe talks about his art when he paints, and he paints at all times, on a compulsive way and never with premeditation. Then he prefers to exhibit, in an exchange of impressions. This it is his speech.
How have you slept?

Ceesepe has placed in between the stones, to the feet of the Quintana which belongs to the dead – the alive world it is the one part which is reached by the stairs – a series of paintings under the title “Celestial mechanics” (Mecanica celeste). As always, his exhibitions are full of acrylic and collage. When he talks about his paintings, he mentions his interest for the portrait “of the absurd”. From there we extract the title “Celestial mechanics” (Mecanica celeste): “Because there is nothing more absurd than to see the soul of a machine” he says.
“Masks” (Mascaras)
Everything that is human is unhumanized in the exhibition. The most similar thing to a human being is \”masks\” (mascaras). And there are also the machines. We may find the collage titled “The eggs” (Los huevos) This is made like a coral piece of work: all these claims are made on a Saint Pancracio’s way like an advertisement that assures that the best chickens are those of such a Paulino Lopez, claims as the young woman of the cabaret. These are those who make a detour at whom the field looks under the shade of a tree.
But Ceesepe assures that he identifies himself with this individual of the beret and the walking-stick that is under the tree – extracted from a label of a box of oranges-, he could hoist a thousand speeches around this work. One might speak about the sordid telling of the icons, for example. But he assures that when he started painting that piece, he did not know how it was going to end it. The same thing he says about the rest of his works. But also in “The eggs” (Los huevos) he finds the speech of the “Celestial mechanics” (Mecanica celeste), of the machines without souls. The collage that takes the title of the exhibition “Pure metal” (Puro metal)
This silence, this wish of wanting to rediscover the work from the point of view of the observer, takes part on the speech of the same person who defends that “it is necessary to have an interior world, it is necessary to have something to tell before starting your career as an artist”
This is the voice of someone who started painting comics in the seventies and did his first individual exhibition in 1979. The years of the Madrilenian Groove were coming and this Madrid of Tender Galván, Alaska and Kiko Veneno written with V for Vigo. Ceesepe was one of the visual artists who stand out at that time. “Why nobody asks Antonio Banderas about the groove anymore? I used to see him every night in the bars”.
Work
Jesus Christ said it in the sermon of the mountain: “the irises never worked, and that not even Salomón in the summit of his glory dressed as them”
Paul Lafargue, thinker, son-in-law of Marx was entrusted of compilating Jesus\’s Christ sayings in his “Law to the laziness”, the manifest in which he criticized that the work was a right. What must correspond to the human beings, was saying Lafargue, is to live well.
And Ceesepe says that he paints every single day, and that when he is not painting, he is thinking how he is going to paint on the following day. But this, the person that fills his paintings of hedonistic aroma may state, is not a job: “Painting for me an authentic pleasure”. Later he remembers that someone spoke about Lafargue and the right to the laziness: “I have kept that story in my mind”
Painting every day and thinking that is going to do on the following day, Ceesepe landed in the Quintana square with a bunch of paintings that, to his understanding, portray what shapes the “Celestial mechanics” (Mecanica celeste).
Ceesepe says that this topic is one of that more worries him lately, but that is nothing new, as vanguardists already spoke about this topic.
In “Celestial mechanics” (Mecanica celeste) there are paintings with titles of boleroes, with titles of rock songs and Czech movies. These paintings done under the benefit of the inspiration that gave birth to so many cultural products. With all these, Ceesepe elaborates collages in which he uses all kinds of labels, clippings of ads and newspapers. “I go around the street gathering things; I look like a rubbish collector”.