La chica de Ipanema. Cádiz Sept 06.

2006-11-11
La semblanza.
Carlos Sánchez Pérez, más conocido como Ceesepe, nació en Madrid en 1958. De formación autodidacta destacó como dibujante y como personaje de la movida madrileña junto con Ouka Lele, El Hortelano y García Alix. Sus primeros pasos como artista se enmarcan en el mundo del cómic underground tan floreciente en esos años. A mediados de los 70 entró en contacto con una serie de dibujantes barceloneses como Max, Nazario o Mariscal, con los que trabajó en la ciudad condal hasta 1979. En ese mismo año vuelve a Madrid para realizar su primera exposición individual en la galería Buades, en ella se materializa el salto del comic a la pintura. Con la perspectiva que dan los años la crítica ha querido ver en su obra referencias constantes a Tolousse Lautrec , Modigliani, Chagal , y al pop británico en especial a Peter Blake y Peter Philips donde, sobre todo, no importan los recursos empleados para plasmar una idea, o a la propia intención del artista. Las obras de Ceesepe están resueltas con una gama de color sobria aplicada sin empastes donde es frecuente el uso del azul y el rojo, recortándose los planos nítidamente entre sí. Así, traslada a la pintura un mundo de temática desenfadada en composiciones exuberantes y centrales donde incorpora elementos gráficos de la ilustración.
Además de la ya citada exposición en la galería Buades, destacan a lo largo de su trayectoria las realizadas en la galería Temple, Valencia (1986), Lambiek, Ámsterdam (1987), Moriarty, Madrid (1989) y la ciertamente restrospectiva Madrid, Madrid, Madrid en el Centro Cultural de la Villa. Entre sus publicaciones más emblemáticas se encuentran Barcelona by night, París-Madrid junto con libros con su obra como El difícil arte de mentir, París-Madrid, Libro blanco, y El arte de morir son algunos de los más destacados. Para el cine ha realizado los carteles de Pepi, Lucy, Bom y otras chicas del montón y La Ley del deseo, ambas, películas de Almodóvar.
La muestra
La exposición de Ceesepe inaugurada esta semana en la Sala Rivadavia de la Diputación de Cádiz presenta un recorrido más que significativo por la trayectoria artística de este artista madrileño. Conformada a modo de pequeña retrospectiva, la muestra contiene trabajos de etapas anteriores así como nuevas obras realizadas en los últimos años resumidas en 26 propuestas: escenas de la cultura africana, máscaras sobre lienzos geométricos, madera recortada, collage con recortes de periódicos, con etiquetas, con fotografías, 12 retratos de una misma amiga, una visión de Cádiz..
El título de la exposición, La chica de Ipanema. Manual práctico de pintura #2, es ya una declaración de intenciones del propio artista. Enemigo de las etiquetas, de la falsa interpretación o la hermenéutica descabellada del arte que en la mayoría de los casos sólo lleva al encasillamiento, Ceesepe se inspira en la propia técnica para su trabajo. Sus pinturas-collages tienen títulos de canciones pero niega cualquier connotación en ello; en la mayoría de los casos parecen no contar nada, no tener mayor explicación o significación más allá de lo que muestra el soporte.
La técnica
Quizás, como cuenta el artista, todo sea fruto de su modo de trabajar. Sus obras son acumulaciones de recortes de periódicos, de revistas, de cosas que parecen que se van cayendo en el soporte y que terminan conjugadas y retocadas gracias a la pintura. Una de las obras más representativas de la muestra “La chica de Ipanema” surgió así, con el recorte rendido y aislado sobre el lienzo. La soledad de lo recortado es cubierta por otros recortes que a modo de sedimento que se superponen dan sentido y van configurando una obra que realmente nunca termina de cerrarse, de concluirse a los ojos del artista. De ahí, sus series sobre temas que vuelven a repetirse a lo largo de los años ajenos a la reiteración de la temática, porque ésta realmente no es relevante. Lo primordial es el acto de acumular, de superponer, de encajar capas y reestructurarlas. De este modo se va conformando la obra. En este contexto, la técnica es lo importante, pero no como técnica en sí, no como estudio y perfeccionamiento de la misma. Ceesepe no busca el virtuosismo técnico, su meta no es la excelencia en el uso del óleo, o del collage; su objetivo, si es que lo hay, es la configuración de una obra en función de lo que la técnica le dicta.
Evidentemente la elección de la acumulación, o de un cierto modo de entender el collage, no es baladí. A los ojos del artista y de la interpretación de su obra, otra elección no sería posible.
La acumulación
En la civilización contemporánea todo se acumula: películas, música, libros, periódicos, revistas… La nuestra parece ser una cultura de la acumulación. Pareciera que el verdadero ser del objeto-cosa sea el ser acumulado. Todo parece avocado a formar parte de un gigantesco disco duro, donde el objeto sólo tiene sentido como información, como algo que está ahí, localizado en algún lugar aunque no se sepa bien donde. Quizás el síndrome que más nos defina sea el de Diógenes como cita el propio artista en la presentación de la exposición a los medios. Nos deprimimos a veces por la forma imprecisa y desolada de lo amontonado, y a la vez nos resulta extrañamente atractiva su estética repetitiva. Lo amontonado, lo acumulado se repite, se desordena, se conforma por ausencia de orden o concierto.
Según el cándido Diccionario del Arte Actual de Karin Thomas, la acumulación es una forma de configuración del arte objetual, consistente en el amontonamiento de objetos usados, del mismo o diverso tipo, o en su apiñamiento en el interior de receptáculos de plástico. La palabra clave en la definición parece ser amontonamiento. Amontonamiento porque el amontonamiento implica una forma, y de forma es lo de trata buena parte de la estética y el arte, aun siendo forma infusa o deforme. Ahí están los trabajos del francés Arman o del británico Richard Long dedicado a recoger piedras durante sus caminatas para mostrarlas luego en la galería, por no incidir demasiado en la obra de Allan McCollum, Cady Nolan, Dan Peterman o Jason Rhoades entre otros muchos, para ver que en las últimas décadas el arte ha recogido el testigo de una sociedad avocada a la acumulación y el amontonamiento.
Ceesepe, a su manera, es parte de esta tendencia, de esta norma o verdad que nos inunda. Nunca la defensa de la creación de la nada en el arte ha sido más falaz y más inverosímil que ahora. Nada hay nuevo, y lo nuevo sólo es una superposición de lo pasado; crear ya sólo consiste en destructurar lo creado, para así dar forma, de montón, de amontonado.
La chica de Ipanema. Manual práctico de pintura #2
Sala Rivadavia. Cádiz.
Hasta el 27 de octubre.
Publicado por Javier Pantoja.
ingles
The biographical sketch
Carlos Sanchez Perez, better known as Ceesepe, was born in Madrid in 1958. He is a self-taught artist, he was an outstanding illustrator and he played an important role in the “Madrilenian groove´´ with Ouka Leele, El Hortelano and Garcia Alix. His first steps as an artist were in the world of the underground comic, which was flourishing during those years. In the mid 70´s he got in touch with a group of illustrators from Barcelona such as Max, Nazario and Mariscal, and Ceesepe worked with them in that city until 1979. In this year he came back to Madrid to present his first individual exhibition, which took place in the Buades art gallery. In this exhibition Ceesepe left the illustration of comics and started painting.
After years of experience the art critics have seen in Ceesepe´s work continuous references to Tolousse Lautrec, Modigliani, Chagal and to the British pop, especially Peter Blake and Peter Philips, where, above all, neither the resources that are used to show an idea nor the artist own intention matter. Ceesepe´s pieces are done with a sober range of colours with a frequent use of red and blue and with the planes are clearly cut. By doing this he is able to move to the paintings to a world of uninhibited topics in exuberant and central compositions where the artist introduces graphic elements from the world of illustration.
In addition to the mentioned exhibition at Buades gallery, another remarkable exhibitions throughout his career were performed at Temple gallery (Valencia) in 1986, Lambiek (Amsterdam) in 1987, Moriarty (Madrid) in 1989 and the retrospective exhibition “Madrid, Madrid, Madrid” at the Cultural centre of La Villa (Madrid).
Amongst his most emblematic publications there are “Barcelona by night” (Barcelona de noche), “Paris-Madrid” and also books about his work such as “The difficult art of lying” (El dificil arte de mentir), “Paris-Madrid”,”White Book” (Libro blanco) and “The art of dying” (El arte de morir) are some of the most remarkable ones.
Ceesepe also participated in the world of cinema by designing the posters of two of the films by Pedro Almodovar: “Pepi, Lucy, Bom and other girls of the heap” (Pepi, Lucy, Bom y otras chicas del monton) and “Law of desire” (La ley del deseo)
The exhibition
The exhibition opened this week at Sala Rivadavia of the Cadiz Council shows a very meaningful journey throughout the career of this Madrilenian artist. The retrospective exhibition contains not only works from past periods but also paintings from the last years. Some of the topics of the 26 paintings are: scenes from African culture, masks over geometric canvas, cutted wood, collages made from newspaper pages, with labels and photographs, 12 portraits of the same girl-friend, a vision of Cadiz…
The name of the exhibition “The girl from Ipanema. Practical manual of painting #2” (La chica de Ipanema. Manual practico de pintura #2) is already a statement of intentions from the artist himself.
Enemy of labels, of the false interpretation or ludicrous hermeneutics of the art that most of the time only leads to the typecasting of the artist; Ceesepe is inspired in the technique itself for his work. His paintings-collages have titles of songs but he denies any connotation with it. In the majority of the cases these seem to tell nothing or have no more meaning beyond what the work shows.
The technique
Maybe, as the artist says, everything is a result of his way of working. His pieces are accumulations of newspaper & magazine clippings, things that seem forgotten but are brought together and touched up thanks to the paintings. One of the most representative works of the sample “The girl from Ipanema” (La chica de Ipanema) came up this way, with magazine clipping laid out on the canvas. The loneliness of what has been clipped is covered by other clippings that like a sediments that are superimposed, give sense and form a work that is never really finished, and never concluded to the eyes of the artist. That is why his series of work whose themes repeat over and over throughout the years, unaware of the reiteration of the theme, because it is not relevant. The fundamental is the act of accumulating, of overlapping, fitting layers and restructure them. This is how his work is conforming. In this context, the most important is the technique but not as a technique itself but as a study and improvement of the technique.
Ceesepe does not look for the technical virtuosity; his goal is not to achieve excellence in the use of the oil, or the collage. His goal is, if there is one, the configuration of a work in relation to what the technique dictates.
Obviously, the election of the accumulation process or of a certain way of understanding the collage is not trivial. To the eyes of the artist and the interpretation of his work, a different choice in his art would not be possible.
The accumulation
In the contemporary civilization everything can be accumulated: movies, music, books, newspapers, magazines… Our one seems to be a culture of the accumulation. It seemed that the real being of the object – thing is to be accumulated. Everything seems to go towards becoming a gigantic hard disk, where the object only makes sense as a piece of information, as something that is there, somewhere, but nobody knows exactly where. Maybe the syndrome that defines us best is the Diogenes type, as the artist mentions in the presentation of the exhibition to the media. We get depressed sometimes because of the inaccuracy and desolated form of the accumulated things, and at the same time we get strangely attracted to its repetitive aesthetics. The accumulated repeats itself and it gets disordered and it gets its order from the absence of agreement.
According to the naive Dictionary of current art by Karin Thomas\’s, the accumulation is a form of configuration of the object art, which consists of piling up used objects, of similar or diverse type, in overcrowding interiors of plastic receptacles. The key word in the definition seems to be “piling up”. Piling up because to pile implies a form, and it’s the form the basics of the aesthetics and art, even when it becomes an impulsive form or a deformed form. As an example the works of the Frenchman Arman or the British Richard Long, that used to gather stones during his walks to show them after in the gallery. Also remark Allan McCollum’s work, Cady Nolan, Dan Peterman or Jason Rhoades amongst many others, to see that in the last decades the art has gathered the witnesses of a society which accumulates and piles up.
Ceesepe, in his way, is a part of this trend, of this norm or truth that floods us. Never The defense of the creation of the nothingness in the art has ever been more fallacious and more unbelievable than now. There is nothing is new, and the new is only an overlapping of the past; to create means only to disrupt what has been created, to give a form to a pile, and giving sense of the piled up.
“The girl from Ipanema. Practical manual of painting #2” (La chica de Ipanema. Manual Practico de pintura #2)
Sala Rivadavia. Cádiz.
Exhibition open until October 27th
Published by Javier Pantoja.