Ouka Leele y Oleè

2008-11-19
Ouka Léele y Olée

Ouka Léele no es solo el nombre de una estrella en el mapa de un cielo dibujado por el Hortelano.
Ouka Léele es el Firmamento entero . No conozco a nadie que se haya asomado al balcón de esos inmensos ojos azules y no haya caído perdidamente enamorado de ella.
En una republica ideal donde el “ volando voy” de Kiko Veneno fuera el himno nacional, ella debería ser la presidenta del gobierno.
Un buen día apareció por nuestro piso / squater / estudio de imperial preguntando por Slober*. Cuando llego el Hortelano nos hicimos inseparables.
A mí me coloco un mochuelo en la cabeza y a Pepito un besugo colgado al cuello. De esta guisa nos paseábamos por fiestas de postín atracando frigoríficos de Puerta de Hierro. Si conocimos la palabra hambre ,también aprendimos que vivir es el sueño que cuesta la vida.
De la primera mirada que se cruzó con Alberto G. Alix nacieron las imágenes más brillantes del movidismo madrileño. Ni diseñado a cartabón , escuadra y tiralíneas, podrían haber coincidido en el tiempo dos artistas tan valientes y complementarios.
El bien y el mal, el blanco / negro y el color, el cielo y el infierno, sueño y realidad, la España negra de Goya a garrotazos, y Santa Teresa de Jesús, el dúo Gomaespuma, Ortega y Gasset…..
Lastima que allí solo estuvieran sus cámaras para inmortalizar ese momento.
Cuando comprobó que Alberto no se deja colgar nada en la cabeza nos arrastro a todos a la Barcelona de 1978. Dejo desiertos todos los puestos de la Boqueria y nos hizo desfilar a todos por la pasarela Montjuith en un desfile de peluquería imposible camino de la carrera anual de Ascrot en Londres.
El desfile acabo cuando a el Hortelano se le pudrió el besugo que llevaba colgado del cuello. Mi mochuelo volvió volando a Madrid y fundamos la movida madrileña o casi…
Ellos se quedaron en Barcelona y empezaron a conocerlos como el Oukelano y la Hortelele. Mucho cuidado con el surrealismo catalan
Ouka Leele vuelve al Rock Ola sin un pelo en la cabeza, un camisón a rayas y muy delgada debido a una enfermedad transitoria. Las niñas punkies pensaron que era la nueva moda y al día siguiente aparecieron todas con la cresta rapada haciendo cola hacia Austwithz.
Esta época de colorin, minifalda y fotos pintadas culmina el día que nace su hija Maria. Bárbara ancla su ombligo al centro de la tierra y de su mente aparecen arroyos, flores, espinas,bosques, árboles, sedas, zarzas y atardeceres. Con una sensibilidad quebradiza nos regala un cuento hiperrealista a donde ella nunca es Blancanieves siempre es el hada buena.
Hay que llamarse Ouka Léele para salir indemne de un vernisagge de camareros con canapé y pajarita y un cuarteto de cuerda amenizando la ingesta.
Este, su lado Castiafiore es quizás con el que menos me identifico.
Yo le debo mucho, su amistad y el primer disco que tuve de Carlos Gardel:

La otra noche delirando tu figura
iba en fuga persiguiendo algo banal
bien me acuerdo mi pebeta te
rilaste
naufragamos a una estrella
terrenal
(“Labios Rojos”, Ceesepe, 1978)

Hay una foto de esta época que es la que más me gusta y siempre se la he querido comprar, cambiar, robar, comer… Representa a dos calaveras al borde un lago rodeadas de rosas y espinas, se llama “Hasta que la muerte nos una”.
Ouka Léele ombligo de manzana.

Ceesepe, 28, Diciembre, 2007