Sal en los ojos

1980-00-00
Durante tres o cuatro años viví en Madrid con mi amigo Ceesepe, el aprendiz de brujo. Compartimos 5.726 comidas hablando de arte moderno y nos hemos tomado 8.724 copas, por las calles de Barcelona, Londres, Madrid o París. Y seguimos haciéndolo.

Ceesepe es un gato negro, o un mosquetero fosforescente con ojos muy grandes y psiquiátricos. A veces, nos miramos fijamente a los ojos, y podemos pasarnos horas sin pronunciar palabra, y en las fiestas, la gente no suele creer que es un búho extraño y callado que mira el puzzle-mundo desde un rincón, sea el mismo que hace los dibujos de este libro.
Yo siempre he creído en un arte terremoto que ve la vida como una liturgia histérica, algo que crece desde la pasión, el drama, y el pom-pom del corazón, cuando ves en las caras de la gente, el estallido de 100.000 helicópteros riendo y llorando a la vez. Un arte nada decorativo, que te somete todo el día a una tensión nerviosa increíble, como si tuvieras los pulmones llenos de electrodos, y siempre he comentado que de las contadas personas que me gustan cómo bombardean los ojos, Ceesepe es una de ellas.
En aquellos años de Madrid, llegábamos a desayunar 5 o 6 veces al día, sin comer nada más, a base de cafés con leche y croissants y la casa se llenaba todos los días de brujas, locos profesionales e incluso artistas. Salimos un montón de veces juntos por Televisión, buscando la ruina y expulsión inmediata de directores de programas culturales. Lo mismo aparecíamos en antena con medias en la cara en plan lobos grises turcos que con un búho disecado sobre la cabeza, y entonando un ritual de cazería de elefantes de Kenia. Supongo que Televisión debe tener todavía archivados estos programas o quizás hayan sido achicharrados.